La Isla de Rapa Nui y sus Moai

La tradición oral cuenta que el arte de esculpir estatuas de piedra ya era conocido por los primeros pobladores polinesios que llegaron tras la expedición del rey Hotu Matu’a y los siete exploradores, que partió desde la tierra de Hiva (entre el 400 y el 800 d.C.).

El nombre completo de las estatuas en su idioma local es Moai Aringa Ora o te Tupuna que significa “rostro vivo de los ancestros”. Estos gigantes de piedra fueron hechos por los Rapa Nui para representar a sus ancestros, gobernantes o antepasados importantes que después de muertos tenían la capacidad de extender su mana o poder espiritual sobre la tribu para protegerla.

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Moai Aringa Ora o te Tupuna o rostro vivo de los ancestros.

Los clanes más prósperos ordenaban construir un moai a manera de honrar al hombre difunto con mana. Después de varios meses de duro trabajo el moai recorría su camino hasta llegar al ahu o altar de piedra preparado para recibirlo, donde era erigido acompañado de grandes celebraciones.

Las estatuas de Isla de Pascua fueron esculpidas en un principio en basalto, traquita y escoria roja. Poco después los talladores se fijaron en el volcán Maunga Eo (“cerro aromático”,  ya que habría existido una planta muy aromática cuyo olor impregnaba toda la zona) que es más conocido como Rano Rarakudonde la piedra volcánica, llamada también toba lapilli, resultó ser más idónea para la construcción masiva de estatuas. La toba lapilli aparece en la mitad sur del cráter, en el lado más alto pero de igual manera llegaron hasta la cima e incluso hasta el interior del cráter, en cuya ladera se conservan más de cuarenta estatuas orientadas hacia la laguna.

Se ha especulado mucho sobre la dirección en la que miran las esculturas, ya que se diría que están mirando hacia al mar y no de espaldas a él como era habitual. No obstante, existen vestigios de lo que fue una aldea bastante grande detrás de la plaza, (lamentablemente los restos están en muy malas condiciones y cubiertos por la maleza) por lo que la dirección en la que miran los moais correspondería a su aldea, como era costumbre.

Lo fascinante de Ahu Akivi es que está alineado con los puntos por donde sale el sol en los equinoccios de primavera y otoño (cuando el día y la noche en el Ecuador duran exactamente lo mismo, el 22 de septiembre y el 20 de marzo de cada año) y este moai se encuentra mirando hacia Hiva, de donde ellos provienen. Dado que su ubicación es en el interior de la isla, junto a aldeas dedicadas a la agricultura, conocer el cambio de las estaciones era fundamental para ellos.

Varios estudios han contabilizado 58 moais con un extraño tocado de color rojo sobre la cabeza. Reciben el nombre de pukaos, tienen forma cilíndrica y están hechos de escoria roja procedente de la cantera de Puna Pau, un pequeño volcán próximo a Hanga Roa. Se cree que representa el pelo amarrado en un moño y teñido de ocre, tal como era la costumbre polinésica.

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Moais con su pukao en la cabeza.

En la propia cantera, o en transporte, quedaron abandonados 31 pukaos. Las dimensiones de estos cilindros alcanzaban entre 1 y 2 metros de alto por 2-3 metros de diámetro, con pesos de entre nueve y veinte toneladas. Fueron la máxima expresión del poder de algunos linajes y en un extraordinario alarde de ingeniería y poder político, levantaron sobre el moai del Ahu Te Pito Kura a 10 metros de altura, un cilindro de escoria que pudo pesar más de diez toneladas.

Con el paso del tiempo, una vez que la cantera fue abandonada, la tierra que se había subido para formar las rampas que facilitaban poner en pie los moais, así como los restos del tallado, terminaron por sepultar las esculturas que estaban inconclusas o esperando ser trasladadas. Irónicamente, esta fue la mejor forma de proteger a estos gigantes de piedra, que bajo tierra aún conservan todos los detalles con que fueron hechos y el color original de la toba que es más amarilla de lo que puede verse en los moais que están expuestos a las inclemencias del clima.

Se han registrado unos 900 moai en la Isla de Pascua. De estos, unos 400 se encuentran en la cantera de Rano Raraku, 288 asociados a los ahu y el resto dispersos en distintos puntos de la isla. Unos 164 moai llegaron a los distintos ahu dispersos en todo el contorno de la isla como formando un anillo sagrado. En ocasiones formaban grupos imponentes como es el caso de los 15 moais del Ahu Tongariki, con pesos individuales de más de sesenta toneladas, los 13 del Ahu Akahanga o los siete moai del tipo promedio en el Ahu Akivi.

Cientos de moai quedaron en distintas etapas del tallado, aunque en algunos casos fueron abandonados por problemas técnicos o fracturas da la impresión de que, por alguna razón, ese enorme esfuerzo fue interrumpido abruptamente.

En la cantera principal de Rano Raraku quedó sin desprender de su nicho una imagen de 21.65 m conocida como Te Tokanga, que habría llegado a pesar más de 200 toneladas, algo impensable aún para la tecnología más moderna. Las estatuas de mayor tamaño se encuentran abandonadas en la ladera de la cantera lo que demuestra que la sociedad Rapa Nui estaba embarcada en una competencia que, finalmente, se resuelve en el abandono total de estas construcciones monumentales.

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Ballet Cultural “Puku Rangi Tea” de la Isla de Rapa Nui.

.Si te gusta la Danza Polinesia, puedes checar estos artículos: Polinesia: Danza sobre las manos y el amor (danza y video), las manos o La Polinesia y su Danza como forma de expresión cultural también en samzaradanza.

2 comentarios en “La Isla de Rapa Nui y sus Moai

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