que es la escuela francesa de ballet ?

De las diferentes escuelas de ballet, la Francesa se destaca por ser la primera en crearse. No significa que los franceses sean los que crean la Danza Clásica, pero sí los primeros en volverlo académico como se desglosa a continuación.

École Française

La Escuela de Ballet de la Ópera de París fue la primera institución dedicada a la enseñanza de la danza clásica y fue fundada en el siglo xviii por el rey Luis XIV de Francia, amante de las artes. Fue mejorado posteriormente por Rudolf Nureyev en la década de 1980. A pesar de la tradición dancística, este estilo -uno de los métodos más fluidos de ballet clásico- entró en decadencia por el surgimiento de otros métodos en el siglo XX. Por este motivo, la escuela francesa contrató a Nureyev, quien mezcló el estilo francés con el tipo de entrenamiento ruso y renovó la metodología.

Esta técnica se distingue por una atención particular a la musicalidad de los bailarines  que, junto con los movimientos, logran el virtuosismo del bailarín etéreo y ágil. No se practica fuera de la Ópera de París debido a su novedad y la falta de literatura disponible en cualquiera de los programas creados de manera informal.

Historia de la Escuela

Hacia finales del siglo XVI la corte francesa celebraba el matrimonio de Margarita de Lorena, hermana de la reina Luisa, esposa de Enrique III. Fue un acontecimiento importante no sólo para la historia general, sino también para la de la danza, puesto que, bajo los auspicios de la reina madre, la florentina Catalina de Medici, se preparó una velada excepcional, el 15 de octubre 1581, en el Palacio del Louvre, en la gran sala del Petit Bourbon, en honor de los recién casados. Gracias al talento del coreógrafo Baltasar de Beaujoyeux (Baldassarino Belgiojoso) esa velada establecería a París como la capital del mundo del ballet.

El Ballet de Corte, entretenimiento importado de Italia y cuyo antecesor más famoso fue el Ballet Comique de la Reine (1581), antes mencionado, alcanzó su apogeo durante el reinado de Luis XIV (1638-1715).

La danza formaba parte, en ese momento, de los conocimientos básicos de cualquier caballero, tanto como la esgrima, o la equitación, y el joven rey mostraba desde temprano verdadera disposición para ella. Desde los siete años trabajaba a diario con los maestros de baile Prevost y Regnault, y más tarde perfeccionó su técnica con Pierre Beauchamp. Su nombre se asocia desde entonces con el entrechat royal y el entrechat cinq, que parece que ejecutaba muy bien. Apenas tenía trece años cuando hizo su debut como bailarín en el ballet Cassandre, y con quince años encarnó al sol naciente en Le Ballet de la Nuit (1653).

Fue un recién llegado a la corte quien había compuesto la música de ese ballet: Jean Baptiste Lully (1632-1687), hijo de un molinero de Florencia. Contratado primeramente como bailarín, sus dones para la danza y la música causaron una gran impresión al rey, lo que rápidamente le valió el cargo de compositor para los Veinticuatro Violines del Rey, orquesta que tocaba en los bailes, cenas y conciertos.

Entre los músicos de la orquesta un muchacho con talento excepcional llamó la atención de Lully. Se trataba de Pierre Beauchamp, considerado la personalidad más destacada del siglo en el campo de la danza. Con él creó Lully la mayoría de los ballets que se presentaron en las décadas siguientes, contando también con la colaboración del poeta Benserade y los decoradores Giacomo Torelli y Carlo Vigarani.

El ballet de Corte (Ballet de Cour) es un género que combina la narración, la danza y la música. Muy colorido y variado, reflejaba la vida de la corte con sus hitos e intrigas, bajo el disfraz de la mitología, tema favorito en la época. Cada año surgían nuevas creaciones que tenían como personaje central al rey para transmitir, deliberadamente, el mensaje político de su autoridad absoluta.

Con el tiempo el monarca, cuya silueta había dejado de ser esbelta y estaba demasiado atrapado por los asuntos de Estado, dejó de aparecer en los ballets. Pero, sin embargo, aunque reducido a un mero entretenimiento, el Ballet de Corte no perdió su prestigio gracias a la unión de esos dos talentos notables que fueron Lully y Beauchamp, y al que fue incorporado, también, Molière (1622-1673), para dar inicio a la comedia-ballet, que se convirtió rápidamente en la favorita del monarca. En colaboración con Beauchamp y Lully, Molière creó, entre otros, el Sr. de Pourceaugnac (1669), El burgués gentil hombre (1670) y El enfermo imaginario (1673). Con la desaparición de Moliére ese mismo año, la comedia-ballet murió también, porque el género no lo sobrevivió.

Pocos eran en ese momento los bailarines profesionales, ya que no tenían estatus e igualmente, pocos entre ellos participaron en los espectáculos de la corte. Junto al Rey y Lully, los ballets eran interpretados por cortesanos, con más o menos talento, pero cuyo nivel dejó en claro que había que elevar el nivel de ejecución… Era necesario organizar una verdadera formación en el oficio de la danza y hacerla reconocer como tal.

Por otra parte, el crecimiento de la burguesía imponía la necesidad de ampliar los espectáculos, ofrecidos ya no solamente para los cortesanos, sino para un público más heterogéneo.

Estas, entre otras razones, motivaron que el monarca, en 1672, firmara la autorización a Lully para establecer una Academia Real de Música, que más tarde tomó el nombre de Teatro Nacional de la Ópera. Sus dos directores, Fraicine y Dumont, fueron encargados de reclutar, entre las familias pobres, niños y niñas de entre nueve a trece años para “enseñarles gratuitamente el oficio”, sentando así las bases de la actual escuela de ballet.

Esta nueva ópera necesitaba, obviamente, un conjunto de artistas. Era relativamente fácil encontrar cantantes de nivel profesional pero, sin embargo, había una enorme escasez de bailarines. Los cortesanos que habían participado en los ballets de corte no estaban interesados en eso, a pesar de los privilegios que les permitían aparecer en las óperas sin perder su rango. Por lo tanto, los bailarines fueron reclutados entre los alumnos de los maestros de danza. La dificultad se hizo mayor respecto de bailarinas profesionales, ya que ninguna de las que habían aparecido en la corte habían sido admitidas en la compañía, razón por la cual, durante los primeros diez años, los papeles femeninos fueron bailados por travestis, ayudados por el uso de una máscara. Hasta la segunda mitad del siglo, la máscara fue casi obligatoria como accesorio del traje del bailarín, según el carácter del personaje que representaba. El texto, hablado o cantado, contaba la historia y, por lo mismo, no era necesario recurrir a la mímica ni mostrar las expresiones de sus rostros, de esa forma los bailarines podrían dedicarse mejor a las posturas o movimientos del cuerpo. Por entonces el canto y el baile seguían siendo elementos inseparables.

El arribo de la danza al escenario provocó cambios significativos, puesto que al separar a los espectadores de los bailarines se modificaba la perspectiva, desde escenarios elevados y en pendiente con inclinación de 6%. La danza que hasta entonces fue “horizontal”, porque se desarrollaba a ras del piso, se verticalizó y se hizo más aérea, con lo cual nació la elevación en el baile.

Con la fundación de la Real Academia de la Música y la Danza nació la Escuela Francesa. Sus pasos y posiciones fundamentales fueron codificados por el maestro Pierre Bauchamps, tomando como base las danzas de salón, aparecidas en Italia desde el Renacimiento y que dan origen al nacimiento del Ballet de Corte. Estos pasos y posiciones fueron estilizados, siguiendo la estética propia del neoclasicismo francés, marcado por la perfección de la forma y la elegancia.

Con la dirección de Beauchamp en la Academia Real de Música, y de su sucesor Pécour, una pléyade de talentos llegaron a seducir al público. Los más populares fueron, Michel Blondy (alumno y sobrino de Beauchamp) y Claude Ballon, renombrado por “un gusto infinito e increíble ligereza” (cualidad que se recuerda en la actualidad, cuando se dice que un bailarín que rebota bien, tiene balón). Beauchamp, verdadero artífice del ballet de la Ópera, como coreógrafo y también como maestro, logró progresos significativos en el cuerpo de baile, que siguió siendo predominantemente masculino hasta que, en 1681, aparecieron en la escena las primeras bailarinas profesionales surgidas de la escuela de danza, en el ballet de Lully El triunfo del amor, lo que constituyó todo un acontecimiento histórico.

Sin embargo, la supremacía de los bailarines siguió siendo indiscutible ya que, restringidas con el peso y el largo de los trajes, la bailarina de ese período estaba desfavorecida. Los vestidos limitaban considerablemente el movimiento de las piernas de la bailarina, mientras que los hombres podían demostrar toda su técnica, sin ninguna incomodidad.

Algunas famosas bailarinas alcanzaron alguna notabilidad, entre ellas Mlle. De La Fontaine, apodada “reina de la danza “, a quien por su éxito se le autorizó a decidir sus entradas en las obras; así como las señoritas Roland, Lepeintre, o Françoise Prévost y Marie Thérèse Subligny, una de las primeras profesionales francesas en actuar en Londres.

Por derecho, el ballet francés, tenía el primer lugar, razón por la cual en toda Europa se disputaban los maestros de danza y los bailarines franceses, que imponían la base de la danza académica internacional.

En 1701, Beauchamp, que ya había codificado, entre otras cosas, las cinco posiciones de los pies, así como ejercicios de clase, publicó Coreografía del arte de escribir la danza por caracteres, figuras y signos demostrativos, muy rápidamente traducido al alemán y al inglés. Otros escritos publicados por Raoul-Auger Feuillet y Louis Pécourt contribuirían, igualmente, a fijar el lenguaje coreográfico. Por esa razón, hasta la actualidad, en todo el mundo se nombran en francés los pasos y movimientos del ballet.

En enero de 1713 Luís XIV estableció un Reglamento relativo a la Ópera, que le reconocía el estatus de Institución del Estado y Expresión Oficial de la Cultura Francesa y cuya innovación más importante fue la creación formal de la escuela de danza. La más antigua de todas las escuelas de ballet del mundo, ha formado a lo largo del tiempo generaciones de estrellas de la danza y mantiene en la actualidad alto prestigio en el mundo.

La Escuela Francesa al ser la primera en crearse como “escuela” tiene la gran ventaja de que ha podido superarse tanto técnicamente (con el mejor estudio del cuerpo y su movimiento) como mental/socialmente (con la influencia de Nesly Dambre en Gloria Contreras), no se pone a esta escuela en lo más alto del pedestal, pero se debe reconocer que aunque los principios son italianos, los franceses supieron dar el gran paso desde academizar la danza, hasta crearle su propio estilo.

Se trasciende en la técnica, sino que es parecida a una mancha de pintura que se expande por todos lados donde se ha caído. Por este intercambio, la danza en México sería mucho peor de lo que ya está.

Fuentes

Salazar, Adolfo, “La Danza y el Ballet.” Ed.Fondo de Cultura Económica. México 1948.

Segura Escalona, Felipe, “Nelsy Dambré, un Ballet para México.”, ed. EDUCAL. México.

http://www.danzavirtual.com

www.ottawaballetschool.com

https://www.operadeparis.fr

 

Con información de.

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