Canto de la huída

Onacico in nacian, in nopoliuhya,
In noxamanca, in nopoztequia.

“Sólo una vez perecemos
Sólo una vez aquí
en la tierra”
Nezahualcóyotl
Rey poeta

Danza y espíritu

La simbiótica de la amistad es un vínculo muy misterioso. En él su símbolo es inevitable entre un mito y un rito, lo que da sentido a estos dos materialmente. El mito es, ese dios humano dios inhumano dentro de nosotros, que grita y relampaguea cuando nos encontramos autómatas.

La acción del espíritu conecta con la esencia de “todo” y reafirma la existencia de lo particular, ‘hacer’ es la marca de esa existencia, hacia lo divino: y lo divino, simplifica la forma del entendimiento, de la importancia de existir, ser, comer, subir.

Resplandescencia, subir, deslizarse, en el libro de bolsillo, puertas cerradas, hermetismo abierto a la nube, resonancia, cognición, río suave sobre piedra blanda.

Piedras de luna, armonía del mar, canción vital del Cielo. Me rindo ante en eterno Samsara, me arrodillo frente a las sagradas moléculas que me dan forma.

Y ahí viene mi rito, consagrado en la única manera que puede ser mía: mi vida, probablemente el rito más importante de todos. Creemos en estas moléculas –es inevitable- creemos y lo hacemos con voluntad, la verdadera voluntad. Creer no tiene camino hecho, si no se traduce en el lenguaje de la acción. La acción es la palabra, la canción, la imagen; la esencia de toda molécula, célula, estrella. Es la sensación de comprensión de la belleza sublime, atmosférica, terrena, gusanal, soleada, hojeada, desaparecida en el tiempo, hervor onírico que renueva el alma, caparazón, caverna, explosión, sintagma en la sintaxis, mi verbo se descose, me fundo en las fibras de colágeno de tu piel.

Similar a las capas de un hermoso árbol muerto que yace abandonado en el gris del pavimento de un gran estacionamiento; la colonización de la naturaleza, el desvanecimiento de las almas arrancadas de su rigen, desnudadas y puestas en la escena de un drama diatópico.

Primer mapa de Mexico-tenochtitlan

En las profundidades emerge un sendero real, porque de lo oscuro y desconocido nace lo auténtico, que es como una exploración en el campo del miedo; y el miedo es la mejor incubadora de la innovación en el campo, hielo, pluma, humo, ceniza, sonrisa, caída, playa, acantilado, tejado, bruma, incubadora nuevamente, camposanto, canto, miedo, faro en el mar-aire, ya no comprendo nada, vórtice de ideas inunda la tormenta interior, viajo en mi Buddha interior, los chakras se colorean, me alimentan, son mi vicio.

Son parte de mi espíritu, mi origen; negar que siento esto sería imperdonable, la nostalgia es ese síntoma que lo delata todo; se hace abismal para cada gota de voluntad verdadera y se muere la nostalgia, aliada de la verdad. Escuchar su suspiro es la esperanza de esta tarde noche. Fue increíble, fue algo espontáneo que explotó en el jardín de la nostalgia. Siempre para mis hermanitos, y no se olviden, de que “yo” seré testigo de la firmeza de amor. Otro que dice que vivo ahora, antes de la explosión, término del cuerpo, de la Tierra y el Cosmos, la hoja en la que yo respiro ciego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s